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Los divorcios se dan por diferentes razones bajo una misma premisa: “separados estamos mejor”. Algunos lo hacen por celos e infidelidad. Otros por problemas económicos. Algunos por incompatibilidad en la convivencia y otros porque simplemente se acabó la pasión. Sin embargo, en mi experiencia dando terapia de pareja, he notado que en la mayoría de los casos hay una falla muy grande en la forma de comunicar asertivamente las preocupaciones y necesidades, por lo que terminas convencido de que la única solución es la separación, omitiendo la importancia de seguir amando a tu expareja cuando hay hijos.

Y es que si no se logra la respuesta deseada a determinado problema, así se haya intentado, el distanciamiento y detrimento de los canales de comunicación entre ambos lleva a una separación definitiva de cuerpos y bienes, incluso de dignidades.

El divorcio se complica aún más cuando hay hijos de por medio. Ellos también se ven en la penosa situación de tener que dividirse en dos casas: la de la mamá y la del papá. Y cuando no hay buena comunicación entre los padres, esta división causa problemas, dado que los hijos no sienten que haya una unidad o un hogar. Si has pasado por este proceso, sabrás lo difícil que es relacionarte con tu expareja bajo tales condiciones. Más aun seguir amando a tu expareja, ya que están obligados a mantener el contacto con una persona con la que decidiste cortar cualquier vínculo de comunicación o relación en el pasado.

A mis consultas de psicología asisten varios niños y adolescentes con padres divorciados. Y puedo contar pocos casos en los que los padres lleven una buena relación. Es decir, que a pesar de los problemas que provocaron el fin de su relación de pareja, siguen trabajando como un equipo en pro del bienestar emocional de sus hijos.

Los niños o adolescentes que contaron con la fortuna de tener unos padres unidos, a pesar del divorcio, lograron un cambio rápido y duradero luego de la terapia. Entonces, el motivo de consulta se convirtió en una oportunidad para fortalecerse y entender el lenguaje de ellos. Por ejemplo, los problemas de conducta en estos casos fueron, en su mayoría, ajenos a la relación entre los padres.

No obstante, no puedo decir lo mismo de la mayoría que pasan por mi consulta. Aquellos hijos de padres separados con una relación conflictiva sufren más y les toma más tiempo mejorar. Sus comportamientos problemáticos reflejan, en muchos casos, la falta de comunicación y unión de sus padres. Usualmente se convierten en chivos expiatorios o instrumentos de manipulación del ahora considerado(a) contrincante. Lo que ellos pasan por alto es el daño que les ocasionan a sus hijos. Omitien con frecuencia los beneficios de mantener una buena relación con la expareja cuando hay hijos.

Cuando uno de estos peques llega a consulta, su “comportamiento problemático” no es otra cosa que su escueta forma de decir: algo pasa en casa y no sé cómo manejarlo, me siento mal y no sé cómo expresarlo, tengo dudas y nadie las resuelve, y a veces todo pareciera mi culpa.

En este tipo de casos la usual intervención, paradójicamente, no es con los niños o adolescentes, sino con sus padres en una terapia de familia. Ellos deben sanar heridas para poder enfocarse en una de sus tareas más importantes, la crianza. Y es que para hacer esta tarea sea óptima, debes seguir amando a tu expareja.

Si hay hijos, debes seguir amando a tu expareja

 

De las exparejas que conocí con hijos en común y que llevan una buena relación, destacaban algunos comportamientos que te recomiendo para mejorar la relación con tu ex:

Perdona,

es importante que lo hagas. Cualquier cosa que te hayan hecho o que tú hayas hecho ya no se puede deshacer. Perdonar es el proceso de reconocer que el presente es más importante que el pasado. Y lo que hay en el presente son tus hijos.

Las familias de padres separados con una buena relación que conocí en consulta, nunca trajeron a colación los errores que el otro cometió cuando eran pareja. Jamás fue un tema en consulta a menos de que yo, con un objetivo terapéutico, lo preguntara.

Deja de controlar.

Nada está en tus manos para cambiar a la otra persona. Lo único que está bajo tu control es lo que tú haces y esa es tu responsabilidad. No te quedes esperando a que tu expareja haga lo que esperas. Por el contrario, enfócate en las cosas que tú puedes mejorar para potenciar tus cualidades en tu rol de crianza. Abandonar cualquier intensión de control es importante para seguir amando a tu expareja.

Sé amigo(a) de tu expareja,

y de su pareja actual (si la hay). Es una tarea difícil, pero es importante que tu hijo se sienta cómodo alrededor de ambos padres y de otras personas que entran en sus vidas. Recuerda que lo más importante es su estabilidad. Les genera problemas a los niños y adolescentes cuando quieren comportarse de una manera con la nueva pareja de alguno de ustedes, pero creen que lo deben hacer de otra forma para no provocar malestar ni lastimar a la otra parte.

Tampoco es bueno hacerles creer que deben aliarse con uno de sus padres y unirse en la guerra contra el otro. A tus hijos no les corresponden los problemas de la relación de pareja; solo la relación con los padres en la que haya un apego adecuado y seguro.

Finalmente, ¡debes seguir amando tu expareja!

No hay mejor forma de corregir la relación con una expareja que amándola. Acepta quién es, no te tomes nada personal. Considera que como tú, también está sufriendo o ha sufrido; y en este momento no sabe cómo mejorar las cosas, pues su experiencia y vivencias son la única información que tiene para actuar.

Muchos creen que odiar y amar son opuestos, pero es un error porque se encuentran en categorías diferentes. El odio es un sentimiento, el amor es un valor; el odio nos acompaña, el amor nos guía. Seguir amando a tu expareja implica que todos los días perdones, que todos los días dejes de controlar lo que no está en tus manos, que todos los días aceptes lo que hay de nuevo en tu vida y en su vida.

Así que ama cuando más odies, porque de otra forma no se sana el pasado. Ama a tu expareja porque te dio a tus hijos, y si la amas, él o ella estará bien. Así, tus hijos estarán bien; entonces, tú estarás bien. Ama porque tus hijos te están viendo y deben saber que sus padres, aunque no están juntos, son capaces de amarlos.

Te invito a una terapia de familia, para mejorar la relación con tu ex y tu familia en pro del bienestar de tus hijos.

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Puedes consultar el siguiente link si tu expareja y tu están interesados en saber más sobre pautas de crianza cuando están separados: Pautas de Crianza