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De los elementos más frecuentes de tratar en una terapia de pareja son las creencias erróneas que una persona construye sobre su pareja y sobre la relación, las cuales se forman con el paso de los años en los que se acumulan emociones y pensamientos que no logran resolverse. De esta manera, se convierten en convicciones que obstaculizan la relación de pareja. Por eso, como primer acercamiento, debes entender la diferencia entre enamorarse y amar a alguien.

Enamorarse es fácil, puede pasar en segundos. Pero amar no, ya que requiere de acciones constantes que nutran la relación para dar los frutos deseados en el futuro. Si quieres identificar qué alimenta la relación, debes dedicar tiempo a conocer a la otra persona, saber sus gustos, sus miedos, sus expectativas y sus capacidades.

Generalmente, el inicio de una relación suele ser una tarea fácil, pues va acompañado del enamoramiento, de la novedad, de pasar de una etapa a otra; es como ponerle el botón de restart a todo. Con el impulso que tomamos en el inicio o reinicio de la relación, sentimos ganas de comprometernos y dejamos pasar los pequeños detalles que pueden generar problemas, todo nos parece espectacular y maximizamos las cosas buenas por encima de las que no lo son tanto. Sin embargo, cuando pasan los años y se constituye una rutina, empiezan a verse las grietas y debilidades de la relación en la dinámica de pareja. Las desavenencias son más notorias y los distanciamientos más frecuentes.

Identifica las convicciones que obstaculizan la relación de pareja

Para fortalecer la relación, las parejas deben afrontar sus problemas como algo externo, y solucionarlos en equipo. Es decir, que permitan la entrada de nueva información para facilitar la resolución de conflictos y el entendimiento de las necesidades de su pareja. Sin embargo, cuando dejamos acumular los problemas, nos creamos convicciones acerca de la otra persona que se convierten en los lentes a través de los cuales juzgamos cada acto que ocurre. Así, obstaculizamos la posibilidad de mejorar como pareja y hacemos de la separación la solución más viable.

Por ello, es importante reconocer dichas convicciones que obstaculizan la relación de pareja y deshacernos de ellas. De esta manera tenemos la posibilidad de darnos una segunda oportunidad, o las que sean necesarias, con nuestra pareja, para trabajar continuamente en fortalecer la relación.

A continuación, te comparto esta lista de convicciones elaborada por Aaron Beck (1990), que debes empezar a revaluar. Una o varias de ellas ya son obstáculo para trabajar en la relación de pareja.

 

¿Cuál de estas convicciones crees son ciertas?

“Mi cónyuge es incapaz de cambiar” (pp. 223).

“He sufrido bastante. No tengo ánimos de seguir intentándolo” (pp. 223).

“Es normal comportarse como lo hago yo” (pp. 223).

“Parece correcto pensar como yo” (pp. 223).

“Hacen falta dos para bailar. No veo por qué debería ser yo quien cambie” (pp. 224).

“¿Cómo sé yo que mi cónyuge se ha comprometido?” (pp. 224).

“Yo no tenía problemas en la vida hasta que nos casamos” (pp. 224).

Si notas que es difícil deshacerte de estas convicciones, te invito a una terapia, ya sea una terapia individual o una terapia de pareja. Tu relación vale la pena una oportunidad, y la terapia de individual o de pareja permite abrir ese espacio. Si quieres agendar una cita con la  psicóloga Angélica Gómez ingresa en el siguiente botón:

Puedes consultar una lista más extensa en el Libro Con el amor no basta: cómo superar malentendidos, resolver conflictos y enfrentarse a los problemas de pareja de Aaron T. Beck.


Referencia Bibliográfica:

Beck, A.T. (1990). Con el amor no basta: cómo superar malentendidos, resolver conflictos y enfrentarse a los problemas de pareja. Barcelona, España: Paidós.